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martes, 3 de noviembre de 2020

Espinaca de Nueva Zelanda - Tetragonia Tetragonoides

 


De hojas carnosas y con una forma triangular, la Espinaca de Nueva Zelanda es una planta que le gusta mucho el Sol y aguanta muy bien la sequía, por lo que se cultiva durante casi todo el año, no como las diferentes variedades de espinaca tradicional que prefiere climas frescos y ambientes más húmedos.

Al principio de la plantación tarda un poco en enraizar y empezar a desarrollarse, pero una vez que empieza no para de ramificarse cubriendo y extendiéndose por toda la zona por donde esté plantada.

De sabor delicioso, un poco más intenso que el de las espinacas tradicionales, reduce poco al cocinar por lo que simplemente con unas pocas hojas podremos hacer una deliciosa tortilla.

Es un superalimento por la gran cantidad de fitoquímicos y bioactivos que contiene. Además, es muy rica en vitaminas A, C y K, y minerales como el calcio, yodo, potasio, hierro, contiene ácido fólico, ayuda a aumentar la masa muscular y mejora la visión, entre otras muchas propiedades. 

Cuando la queramos comer en crudo, es bueno que se escalde unos segundos para que pierda los niveles de oxalatos que contiene, como muchas otras verduras, aunque para que te haga daño tendrías que ser un Popeye.

Así que ya sabeis, si quereis comer espinacas todo el año cultivar esta variedad de espinacas y ya me contareis.

¡¡¡Es una auténtica plaga!!!


jueves, 19 de enero de 2012

Tallarines con Espinacas y Nueces



Ingredientes: Tallarines, espinacas, nueces, queso parmesano, ajos, guindilla, sal, pimienta y aceite de oliva.

Elaboración:

Picamos dos dientes de ajo y los doramos con una guindilla en una cazuela de barro, así quedará más rica nuestra receta pero se puede realizar en cualquier otro tipo de recipiente.


Lavamos las espinacas y le quitamos los tallos antes de incorporarlas a los ajos cuando estén doraditos. Esperamos a que suelten toda su agua y añadimos un chorro de nata líquida.


Cocemos la pasta en abundante agua con sal, una hoja de laurel y un chorro de aceite de oliva y cuando esté lista la incorporamos a la cazuela.


Revolvemos todo, espolvoreamos abundante queso parmesano y añadimos las nueces y la pimienta molida antes de gratinar en el horno unos minutos.


¡¡¡Es increíble lo que reducen las espinacas cuando se cocinan!!!